26 dic. 2010

Fiesta de la Sagrada Familia

La familia: el viaje del yo al nosotros

P. Luis J. Tamayo

Doy gracias a Dios pues este 24 y 25 de diciembre lo he podido celebrar en familia.

Durante los 8 años que estuve en Asia, cuando llegaban las Navidades, sólo pude disfrutar de la familia por teléfono los 5min que regala Telefónica a los familiares que tienen misioneros o voluntarios de ONG’s en el extranjero. Ahora que llegué a España el día de la noche buena lo puedo pasar rodeado de los míos.

Hoy celebramos el día de la Sagrada Familia. ¿Por qué es importante esta fiesta para nosotros? La respuesta es sencilla. Dios, en su sabiduría infinita, no sólo decide hacerse hombre, sino que decide nacer, crecer y educarse en el seno de una familia. Desde ese momento la familia queda bendecida por Dios, pues queda establecida como el lugar predilecto para el desarrollo de cualquier hombre.

Hoy día nadie duda que realmente lo que mayor da sentido a la existencia humana son las relaciones; por lo tanto el entorno familiar es la primera escuela de aprender a relacionarse con los demás, no podemos dudar que el núcleo primero de relaciones que se dan en la familia construyen y edifican al niño.

El roce, la convivencia, el compartir, definirse ante los demás, aprendizaje, la risa, el juego, el enfado, la reconciliación y el perdón… todo esto se aprende primeramente en la familia y, normalmente, de aquí se exporta a las relaciones de fuera de casa.

La familia me recuerda a la imagen de las piedras de un río. Que el roce continuo y persistente entre unas y otras va moldeando las aristas y las va redondeando y haciendo cada vez más suaves. De niños somos muy egoístas, y una convivencia enraizada en Dios nos enseña a compartir generosamente.

Hay una historia que nos ayuda a entender la necesidad de salir de nuestro individualismo para crear, desde la generosidad de si mismo, entornos más familiares. Dios le hizo ver a un niño cómo quería disfrutar su vida en el futuro, entonces le enseñó dos imágenes: una en la que todos los miembros de su familia estaban alrededor de una mesa, cada uno con una tarta exquisita y con un tenedor larguísimo… efectivamente cada uno disponía de “su propia” tarta, pero el tenedor al ser tan largo cuando intentaban meter un trozo de tarta en su boca no podían… el tenedor era tan largo que no había forma de acercarlo a la boca. Al final todos acababan llenos de rabia pues su plato favorito era inalcanzable. Luego, Dios mismo tomó al niño y le enseñó otra imagen de la familia, también sentada en la misma mesa, con la misma tarta tan deliciosa, y los mismos tenedores tan largos… pero esta vez todos disfrutaban y reían pues uno a otro se daban la tarta a probar. El tenedor era largo para poder acercárselo a la boca del de enfrente. Todos compartían y disfrutaban de la tarta y el ambiente.

Hoy el Evangelio (Mateo 2, 13-15. 19-23) nos dice: Dios le dice a José ‘Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo’.

¿Cuál es el Herodes de hoy? El individualismo que nos mete la sociedad de hoy por las venas mata las relaciones. La generosidad y el compartir son unas virtudes a redescubrir. ¿cuántas veces decimos “mi tiempo”, “mis cosas”, “mi descanso”, “mi protagonismo”, “mis asuntos”, etc.? Así José nunca hubiera ido a Egipto. Sólo Dios ayuda y capacita para salir de sí mismo y emprender un viaje fuera de sí: el viaje del yo al nosotros.

Acabo con una experiencia que viví en Filipinas y que siempre me ha marcado mucho. Conocí a un chaval que es el mayor de 5 hermanos. Los padres son campesinos, sin grandes recursos económicos. El mayor hizo lo posible por conseguir una beca y acabar un curso técnico de mecánico. Toda su sueño era empezar a trabajar pronto para poder pagar los estudios a sus hermanos más pequeños. Así lo hizo. Envió al siguiente a la Universidad, luego al siguiente, al siguiente… el segundo empezó a trabajar y entre los dos continuaron sosteniendo los estudios de todos. Un día me dijo una cosa preciosa: cuando finalmente sus dos hermanos siguientes a él acabaron sus carreras universitarias, le dijeron al mayor: “Ahora, queremos ayudarte a ti a ir a la Universidad, pues tu nunca acabaste una carrera universitaria por nosotros.”

¿Cómo puedes ser hoy menos individualista y mas generoso?

Para acabar, preciosa la imagen de la película “Invictus”: Mandela, ya presidente, entrega a François Pienaar, capitán de la selección sudafricana de rugby, una idea: el yo puede imponerse a las circunstancias; la decisión de perseverar nos hace avanzar; el avance individual redunda en el bien común si no se pierde el referente moral.

Vemos en el filme Invictus una ejemplificación del paso de la épica personal a la colectiva. La decisión de Mandela de ser el director de su vida es contagiada a través de Pienaar al grupo de jugadores y, a gracias a ellos, a una nación fracturada en mil pedazos que necesitaba inventarse a sí misma. Hay una escena en el filme que pienso refleja a la perfección ese momento de cambio del yo al nosotros: durante la final de la Copa del Mundo los jugadores se reúnen en círculo para sacar fuerzas de donde casi no las hay mientras un estadio enfervorecido entona Shosholoza. ¿Puedes relacionar este ejemplo con el de la familia?

REFLECTION Sunday´s Gospel


Feast of the Holy Family - Cycle A (26 Dec 2010)

Fr James McTavish, FMVD

Stay focused!

Christmas time is a busy one and many things are going on. With so many things on the agenda it is important not to lose focus. But this requires discipline. Now for many in the world of today discipline is a dirty word. Actually discipline is linked to the word disciple, and both have their roots in the Latin word ‘to learn’. As the book of Proverbs reminds us “Like a city whose walls are broken down is a man who lacks discipline” (Prov 25, 28). Discipline is not just about renouncement, punishment and becoming a Spartan. In fact it also speaks of spontaneity, creativity, openness – to be disciplined is also to be faithful to the Holy Spirit. The discipline here consists of being faithful to the inspirations of the good Spirit and discipline helps us to be focused. To renounce that which does not lead us to the goal. It is a refusal to be side-tracked or to be distracted. It is the way to fulfil goals and dreams. What a great gift to receive this Christmas – a Hi Fi, not the stereo system, but high fidelity to what we know we should do, and the discipline to remain focused.

Today the Church celebrates the Feast of the Holy Family - Mary, Joseph and the child Jesus. They have been full of Christmas joy when it seems that it is brought abruptly to a halt. The gospel of Matthew tells us that the magi departed and the angel of the Lord appears to Joseph in a dream telling him ““Rise, take the child and his mother, flee to Egypt, and stay there until I tell you. Herod is going to search for the child to destroy him” (see Matthew 2, 13-15. 19-23). It is true that the birth of the child Jesus brings newness. Have you perceived the newness that he brings? If you look carefully you will see new things have happened in your family. Perhaps that person who was not a church goer has decided to come back or that relative who always seemed like Scrooge has had a conversion of heart! If we look into our own hearts we can spot the birth of the infant King in that new attitude, that new hope. But today’s gospel reminds us to be vigilant. Herod is after the baby Jesus!

Don’t think this is all just part of a quaint bible story. What is written is for us and for our salvation. Could it be that still today, over 2000 years later, Herod is still wanting to kill the child Jesus? Let us see. There are many Herods that threaten relationships in the family. Herods of pride, jealousy, ambition and keeping bad memories to name a few. These all threaten the peace and harmony within the family. One teenager we know in Manila told us that before her family lived in peace and harmony. They were quite poor but they had enough to get by on. The parents spent time with them and the kids went to school by jeepney (a type of small bus common here in Philippines). But now ten years on, the family business has grown. They have 3 cars and go to school with their driver. They do not see their parents as they are too busy making money. The teenager told us that for Christmas she would trade in all the money they have to go back to the family life they had before. Brothers and sisters, Herod is very real, don’t be naive! The Herod of ambition, of excessive desire for material wealth while others have nothing. That is why St Paul urges us all to put on the armour of Christ to defend ourselves - “Put on, as God’s chosen ones, holy and beloved, heartfelt compassion, kindness, humility, gentleness, and patience, bearing with one another and forgiving one another, if one has a grievance against another; as the Lord has forgiven you, so must you also do” (See Colossians 3, 12-21).

The Word of God is really a sword to fight the bad spirit. How important to spend time learning how to wield this sword. Last year I met a journalist who was so familiar with words but so lacking in knowledge of the Word of God. I think that was one reason why he was so sad. Knowing so many words but not THE Word leaves us many times speechless in front of our own problems and those of others. A strong relationship with Jesus, and sensitivity to the Spirit speaking through his Word helps us to know the will of the Father and to be vigilant against the attack of the Evil one. A good question to ask myself is what is the Herod that threatens my spiritual life? In third place I think is anxiety. Anxiety kills the Prince of Peace and let’s face it, many of our fears are irrational and ungrounded, (not all but some). In second place is being too busy like my friend the journalist who gave no time to prayer and consequently has a shallow faith. But perhaps our greatest lack is in not standing up to Herod.

In Shakespeare’s play ‘Julius Caesar’ we find the line “Coward dies a thousand deaths, the brave die but once.” We need to be brave and stand up to Herod! The Holy Spirit is bigger and tougher than the bad Spirit and could easily tap him out in a fight. But we need to listen to the prompts of the Holy Spirit and put them into practice. It requires discipline though and practice. Look at Joseph. He obeys promptly what the angel said and takes the child and his mother and flees. He does not wait until the soldiers arrive and then start complaining that to follow God’s plan is difficult. Instead ‘he walks while he has the light’ and sets of at night. In being prompt and obedient, he shows high fidelity to the Spirit.

Once the angel came to me and told me what to do. I did not do it and I suffered! We were doing some small renovations – making our laundry area in the back garden a bit better and more effiecint for the 12 missionaries now in our house. One concern I had was how the noise would affect our life of prayer. Instead of being faithful to this query I kept quiet. When the hammering was going on during prayer time it was nothing like the hammering I heard inside me! The bad spirit was enjoying so much and causing mini-havoc in me. I was not faithful to that small insinuation to dialogue. But look at Joseph. How did he know to take the child and flee? How could he recognize the voice of the Spirit as for sure there were other voices there telling him to stay put. His dilemma could be summarised by that song by the Clash “Should I stay or should I go now? If I stay there will be trouble, if I go it will be double.” How did Joseph know what to do? He had followed that voice before! He was a good disciple, disciplined and had learned to listen to the angel and obey – this was not the first time the angel had come to help him and it would not be the last. We can ask ourselves if there is anything outstanding the Lord has asked us to do and still we have not done it?

It is easy to stay at the level of inspiration. We need to pass from inspiration to perspiration! To putting it into practice. A resolution to “love the world more” makes us feel good but may not save anyone in particular. Our spiritual resolutions must be concrete. The angel tells Joseph to rise, take the child, flee and stay put. Joseph follows these exact steps. Part of our prayer is not just to be inspired. Hell is full of people with good inspirations they say! We need action, to put into practice what we understand in a very concrete way. And to carry out what we have prayed means that we need discipline and we need to stay focused.

Let us ask St Joseph in a special way for his same focus and dedication to take care of the child Jesus that has been born in us and in our families this Christmas. That we can learn how to listen to good inspirations and put them into practice. That families will not be naive to the threat of Herod today but by being faithful to the Holy Spirit can promptly put into practice the will of God being disciplined and staying focused in their mission to bring Jesus to the world. Amen.

25 dic. 2010

25 de Diciembre ¡FELIZ NAVIDAD!


Su descenso es nuestra salvación

P. Luis J. Tamayo

El teólogo medieval Guillermo de S. Thierry dijo una vez: “Dios ha visto que su grandeza provocaba resistencia en el hombre.” Cuantas preguntas, cuantas mentes cerradas por no alcanzar a entender: ¿por qué necesito de la fe para creer en Dios? ¿Por qué si Dios es todo poderoso permite esto y lo otro?. Dios mismo, en su infinita sabiduría, sabiendo de la incapacidad del hombre para acceder a su Misterio, ha elegido un nuevo camino: se ha hecho un niño. Se ha hecho dependiente y débil, se ha hecho necesitado de nuestro amor. “Ahora –dice nuestro Dios que se ha hecho niño– ya no podéis tener miedo de mí, ya sólo podéis amarme.”

«¿Quién como nuestro Dios, que elevado en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?». Así canta Israel en uno de sus Salmos (113 [112],5s), en el que exalta al mismo tiempo la grandeza de Dios y su benévola cercanía a los hombres. Dios reside en lo alto, pero se inclina hacia abajo... Dios es inmensamente grande e inconmensurablemente por encima de nosotros, pero tiene a bien hacerse cercano y accesible.

Benedicto XVI dirá: “En la noche de Belén, esta palabra ha adquirido un sentido completamente nuevo. El inclinarse de Dios ha asumido un realismo inaudito y antes inimaginable. Él se inclina: viene abajo, precisamente Él, como un niño, incluso hasta la miseria del establo, símbolo toda necesidad y estado de abandono de los hombres. Dios baja realmente. Se hace un niño y pone en la condición de dependencia total propia de un ser humano recién nacido. El Creador que tiene todo en sus manos, del que todos nosotros dependemos, se hace pequeño y necesitado del amor humano. Dios está en el establo.”

La primera experiencia del hombre sería esa distancia entre él y Dios que parece infinita. La primera impresión es que el Creador del universo, el que guía todo, está muy lejos de nosotros. Pero la realidad sorprendente es que Dios «elevado en su trono», se inclina hacia abajo. ¿El gran milagro de Dios? la encarnación. ¿El gran misterio de Dios? hacerse verdadero hombre. El hecho de asumir la humanidad, o como dirían los santos Padres, “de tomar la carne humana”, es el comienzo de la salvación del hombre. No sólo hablamos de una salvación después de la muerte, sino de la salvación que ya actúa aquí para aquel que tiene fe. Una salvación que levanta al hombre de su condición débil.

Así, el Salmo prosigue inmediatamente: «Levanta del polvo al desvalido...». Él me levanta, me toma benévolamente de la mano y me ayuda a subir, precisamente yo, de abajo hacia arriba. Este es el amor de Dios que transforma y eleva a todo hombre. Le hace participe de otra calidad de amor que sin Dios no hubiera conocido.

Hablando con un papá me lo decía: “No sabe lo egoísta que yo he llegado a ser. Sólo mirar por mí. Los primeros años de casado mi mujer casi se rompe porque todo el hogar lo asumía ella. Yo enredado con mi campeonato de golf, mi partido de padel, mi copa con los amigos, mi… mi… mi… No tenía capacidad para pensar que ella me necesitaba. El egoísmo me cegaba. ¿Yo limpiar un pañal de un bebe? Jamás!! Pero desde que he conocido a Dios, poco a poco mi corazón se ha ensanchado, la entrega por ella y por mis hijos me hace el hombre más feliz. Ahora, pañales, papillas, chofer de aquí pallá… lo más bonito es cuando llego a casa después de un duro día de trabajo y me quito corbata, zapatos y me pongo en el suelo a jugar con los peques… Me decía este hombre: “Abajarme me hace ser grande”. Este es el poder del amor.

El Evangelio de hoy también lo dice con otras palabras: “Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre” (Jn1, 11-12)

Dios es tan grande que puede hacerse pequeño. Dios es tan poderoso que puede hacerse inerme y venir a nuestro encuentro como niño indefenso para que podamos amarlo. Dios es tan bueno que puede renunciar a su esplendor divino y descender a un establo para que podamos encontrarlo y, de este modo, su bondad nos toque, se nos comunique y continúe actuando a través de nosotros. Esto es la Navidad: Dios se ha hecho uno de nosotros no sólo para que podamos estar con él, sino para que estando junto a él podamos llegar a ser semejantes a él. Semejantes a él en generosidad, en caridad derrochada para con el prójimo, en sencillez de vida, en humildad, en desprendimiento, en limpieza de corazón y en benignidad.

19 dic. 2010

4º Domingo de Adviento

La justicia de Dios es la compasión

P. Luis J. Tamayo

El Evangelio de este Domingo (Mateo 1, 18-24) comienza con estas palabras: «El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.» De aquí queda afirmado lo principal: el niño fue concebido por obra del Espíritu Santo; no es hijo de José, sino que es Hijo de Dios.

El Evangelio explica que «José, su marido, siendo justo y no queriendo denunciarla, resolvió repudiarla en secreto». Según la interpretación, José, al ver a María esperando un hijo, habría sospechado de su fidelidad y la habría juzgado culpable; pero, siendo ‘justo’ – esta es la palabra que utiliza la Escritura – y no queriendo dañarla, decidió dejar la cosa en secreto.

Este hecho me lleva a preguntarme: si José era un hombre de Dios ¿qué es esta justicia de José? Si José hubiera sospechado que su esposa era culpable de infidelidad, el hecho de ser justo, le exigía aplicar la ley, y ésta ordenaba al esposo entregar a la mujer una escritura de repudio (ver Dt 22,20s). En ningún caso la ley permite dejar la cosa en secreto. Esto es lo que observa San Jerónimo en un texto suyo: «¿Cómo podría José ser calificado de justo, si esconde el crimen de su esposa?»

Entonces ¿de que justicia hablamos? José, sospechando el adulterio, y queriendo evitar un daño a su esposa, su actitud no es la del cumplimiento estricto de la ley sino que de él brota la verdadera compasión. La justicia de ese hombre de Dios es la compasión.

Os cuento un ejemplo que nos puede clarificar de que justicia hablamos. Me contaba una madre que en casa tiene la regla por la que sus dos hijos adolescentes han de llegar a las 11pm a casa. Un sábado ya pasaban de las 11 y el hijo no llegaba. Ella se fue a la cama y dejó la puerta abierta para escuchar cuando llegaba. El tiempo pasaba y ella estaba intranquila, no sólo por la hora sino porque estaba perdiendo la confianza en su hijo. Ella me dice, “entonces fue ciando empecé a rezar”. A eso de la 1am, se oye abrirse la puerta y la madre, en un primer momento furiosa, pensó en no levantarse y a la mañana siguiente darle la reprimenda.

En medio de sentimientos confusos y de su oración, Jesús le hizo cambiar el pensamiento y le vino a la mente: “¿No será que su tardanza es porque algo le ha pasado al chaval? Anda, ve y escucha sin juzgar.” Ella salió a su encuentro, y se lo encontró en su dormitorio con una cara muy triste. La madre antes que dejarse llevar por el primer deseo de reprenderle por haber llegado tarde, quiso escuchar que había pasado. Ella notó en él algo raro. ahora lo importante no era que se había saltado la regla, sino que él no estaba bien. Su novia había roto la relación con él. Esa era la razón de la tardanza.

La justicia pedía reprocharle por haber llegado tarde, esa era la regla que había roto, pero Dios en su oración cambió el corazón de la madre y transformó la justicia en la compasión. La madre - me seguía diciendo - le cogió y se o llevó a la cocina, le preparó un vaso de leche caliente y se sentó junto a él.

Es lo mismo con la figura de José; en el Evangelio vemos como en su oración, Dios le habla y le cambia el corazón –de un corazón legalista a uno lleno de compasión–: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

¿Qué es dejar nacer a Jesús en tu corazón estas Navidades? es la gran esperanza de como la oración tiene el poder de transformar el corazón. La oración nos abre la posibilidad de un corazón que deja atrás la ruina del orgullo para abrirse a la alegría del AMOR y la COMPASION.



4th Sunday of Advent

Fr James McTavish, FMVD

God is with us!

One Christmas two missionaries were driving from Spain to Lisbon in Portugal. Arriving in the beautiful city of Lisbon towards evening the car stopped at a traffic light. A by-stander, seeing that they did not have their car headlights switched on, starting making signs by the side of the road, opening and closing his hands to mimic the flashing of the headlights. The Spanish missionary who was driving commented to his Portuguese companion “Wow, the people here in Portugal are so friendly! I don’t even know that man there yet he is waving to us.” This made me reflect that sometimes in life the signs are right in front of our eyes yet we don’t see them.

Today in the first reading we have God speaking (Isaiah 7, 10-14). It is a reminder that God speaks. He is not a silent God but at times he shouts. In the middle of the Christmas hustle and bustle we must not forget to listen to our Lord, to listen to his Word. Once in Rome we had a gathering of different congregations. I was asking their names – “Gesù ama” which is Jesus loves, another was “Gesù vive” – Jesus lives. “And what about you guys “Verbum Dei – Gesù parla - Jesus speaks!” God spoke to the King Ahaz. At that time, Jerusalem was under threat of attack but instead of trusting in the Lord, King Ahaz preferred to put his trust in the help of a powerful neighbour. “The LORD spoke to Ahaz, saying: Ask for a sign from the LORD, your God; let it be deep as the netherworld, or high as the sky!” Ahaz refuses and the prophet Isaiah tells Ahaz that he is making God weary! Sometimes I think God becomes weary with me when I lack faith. When our Lord was with those who did not believe he did not work many mighty deeds because the people lacked faith. The prophet Isaiah then makes the famous Immanuel prophecy “Therefore the Lord himself will give you this sign: the virgin shall conceive, and bear a son, and shall name him Emmanuel” (Isaiah 7, 14). In the reading from Isaiah the Hebrew text uses the word almah which means “a young woman” not a virgin but later when it was translated to greek, the word parthenos or virgin was used and prepares the way for the understanding of the virginal birth of our Lord. It also reminds us that God is a God who is with us, Immanuel. He is not a far off God but a God who becomes flesh in the baby Jesus.

There are many signs around us of God’s presence. Yesterday the teenagers and their friends from our School of the Word organized a Christmas party. These teenagers recently had a retreat with us. They enjoyed so much to listen to the Word of God, to reflect on it and their sharings were very profound. We were so joyful to have the privilege of working with them. After the retreat they were determined to keep the fire very alive! They started to come for prayer at our centre and to help organize a rosary for the children of the poor neighbourhood nearby. Yesterday the teenagers organized a Christmas party for 60 of these children. Wow! God is working, a God is who with us and among us - it is easy to see how the Word has become flesh in these teenagers and is dwelling among us. For these young teenagers the words of the second reading (See Romans 1, 1-7) apply well to them – to be chosen and set apart to share the Word of God, to be receive the grace of apostleship, and to spread the love of God among many and then as the gospel tells us “This is how the birth of Jesus Christ came about”. Jesus is born every time we love, when we share the Word of love and help make it flesh in us and others.

The gospel recounts the wonderful episode of how Joseph came to understand what happened to Mary. Joseph was betrothed to Mary. The New American bible explains betrothal thus: “betrothal was the first part of the marriage, constituting a man and woman as husband and wife. Subsequent infidelity was considered adultery. The betrothal was followed some months later by the husband's taking his wife into his home, at which time normal married life began.” So Joseph is betrothed to Mary, or we might say today engaged to her. He discovers that she is pregnant and decides to divorce her quietly. This is very noble of Joseph as he could have denounced her and this may have led to her be stoned to death. After making his decision, lo and behold, the angel arrives and appears to him in a dream. In the early Old Testament dreams were a common way for God to communicate his message. Some like this concept as it is biblical support for them falling asleep in prayer time! The angel explains to Joseph what has happened ““Joseph, son of David, do not be afraid to take Mary your wife into your home. For it is through the Holy Spirit that this child has been conceived in her.” (see Matthew 1, 18-24)

It must have been a challenging moment for Joseph, perhaps beset with perplexity. Joseph’s response to his own dark night shows us how to avoid common errors: action without reflection and reflection without action. In his decision to “divorce Mary quietly,” he was neither impulsive nor indecisive. He instead exercised prudence. After the angel explains everything Joseph showed another characteristic which we strive to imitate – prompt obedience of faith. He did exactly as the angel directed, overcoming any temptation to doubt, hesitate or avoid the consequences. When the Lord shows me a different path am I willing to change direction? Yesterday we were invited to a house to visit a manger. At first I did not want to go but I remembered earlier in the week I was sharing about the value of community and like the Magi, to travel together, I was reminded by the Holy Spirit of that word that I had shared and I changed my mind and went. After the visit I understood the Lord’s wisdom as the woman we visited was anxious about her son’s recent hospitalization and perhaps the visit of 7 missionaries brought her some peace and consolation. I hope so! The Word is really a light for our path, a lamp for our feet, and a sure guide in our decision making.

Let us rejoice this Christmas. We have a God who is with us. We know well the song based on this prophecy, “Emmanuel, our God is with us...” and it is true that we have a God who walks with us, who is present in history, sometimes acting right in front of our eyes but we need faith to see it. We are reminded of the permanent presence of God with the last words of Matthew’s Gospel “Behold, I am with you always until the end of time” (Matt 28,20). May we be happy that we have a God who is close to us, close to our realities. As we hear in Verbum domini (no.12) – “[the] Word, the Logos: the eternal word became small – small enough to fit into a manger. He became a child, so that the word could be grasped by us. Now the word is not simply audible; not only does it have a voice, now the word has a face, one which we can see: that of Jesus of Nazareth.” Merry Christmas!

12 dic. 2010

S. María de Guadalupe: 479 Anniversary - Aniversario


“Por favor presta atención a esto, ojalá que quede muy grabado en tu corazón, Hijo mío el más querido: No es nada lo que te espantó, te afligió, que no se altere tu rostro, tu corazón. Por favor no temas esta enfermedad, ni en ningún modo a enfermedad otra alguna o dolor entristecedor. ¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra, bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué no estás en mi regazo, en el cruce de mis brazos? ¿Por ventura aun tienes necesidad de cosa otra alguna? Por favor, que ya ninguna otra cosa te angustie, te perturbe”.

12 de Diciembre 1531.


On December 9, 1531, Our Lady appeared to Saint Juan Diego who was a recently converted Catholic. She asked him to go to the Bishop and request him to build a church for her on the barren hill of Tepeyac that is now part of Mexico City. Our Lady wanted to show her merciful love to all of her children. The prudent Bishop asked Juan to ask the Lady for a sign. Juan did so and Our Lady promised to give him the sign.

On December 12, Our Lady again appeared to Juan on Tepeyac Hill and told him to pick the Castilian roses which miraculously appeared there and bring them to the Bishop as a sign for him to believe her request. Juan gathered the roses into his tilma and brought them to the Bishop.

Juan opened the tilma to show them and, to everyone's astonishment, the Image of Our Lady appeared on it. The Bishop then built the church as Our Lady had requested and nine million natives were converted and baptized to the one, true faith within the next nine years. Human sacrifice ended in Mexico forever. Our Lady of Guadalupe, which means Crusher of the stone serpent, brought the light of the true faith, crushed the false gods of Mexico and established an era of peace.

3er Domingo de Adviento


Adviento: la espera y la preparación

(P. Luis J. Tamayo)

Como ya explicamos anteriormente, Adviento viene del latín adventus, que quiere decir venida o llegada del Señor.

El Evangelio de hoy (Mateo 11, 2-11) dice que: “En aquel tiempo, Juan, que había oído las obras del Mesías, le preguntó por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».”

Como podemos ver, el Evangelio de hoy sigue apuntando al tema primordial del Adviento que es la espera del que ha de venir. Pero la pregunta que nos surge es ¿cómo vivir esta espera? Y a esto intenta responder la segunda lectura de la carta de Santiago (5,7-10) en la que dice: “Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca.” La imagen es preciosa, es la espera a recoger los frutos de la cosecha, pero una espera activa donde ha habido todo un trabajo previo de labrar la tierra, remover las malas hierbas, sembrar las semillas… es una espera activa.

Al tiempo de Aviento le caracterizan dos actitudes principales, la espera y la preparación de tal espera. El adviento ha de ser un tiempo de espera activa hasta la llegada del Señor. Por eso subrayamos que es un tiempo de espera que no puede quedarse en algo pasivo, sino que ha de ser una espera activa, ¿por qué activa? pues somos invitados a prepararnos para la llegada de lo más grande que ha acontecido en la historia de la humanidad y en la historia personal de cada bautizado: la venida del Señor. Por lo tanto hay dos palabras clave para este Adviento: espera y preparación. Es más una implica la otra, pues una espera activa, implica una preparación.

Uno se puede preguntar: ¿por qué he de preparar?… pero si el Señor ya llegó. Si ya tengo fe. Si Dios ya está presente en la historia… Pero si las Navidades son un símbolo o un recordatorio del pasado ¿Para qué prepararme? La Iglesia nos enseña que la fe ha de ser activa y dinámica, sino se muere… pues la tendencia es a estancarnos… ¿Quién no se ha estancado alguna vez en la fe? ¿quién no ha pasado por momentos de apatía? Es muy importante para la vida cristiana dejarse dinamizar por la liturgia de la iglesia, dejarse acompañar por el camino que hace la Iglesia a lo largo del año… Así como nos dejamos mover por la estación del año: la moda acompaña el tiempo… a finales del verano y cansados del calor solemos escuchar: “tengo ya ganas de que llegue el otoño para ponerme un jersey”; llegan las nieves y pensamos en esquiar; llega el calor y pensamos en la playa… en definitiva la sociedad se mueve por las estaciones del año. Pero en la vida cristiana (no nos movemos según el clima, pues recuerdo que en Filipinas, todo el año es tropical… las Navidades son en manga corta de camisa) nos movemos y caminamos junto a la vida y misterios de Jesús: Adviento, Navidad, Ordinario, Cuaresma, Pasión y Pentecostés. En cada año se celebra lo mismo, pero no es repetir, sino profundizar, pues el misterio de la vida de Jesús es tan profundo que toda una vida no da para abarcarlo (Efesios hondo, ancho, ). La tentación es pensar: Ya me lo se! Navidades… otra vez… Sin embargo la actitud a la que estamos invitados es la de buscar activamente al Señor.

Un ejemplo de preparar la espera: Alguien me decía que miraba con ilusión las fiestas de la Navidad porque llegará su hijo que vive hace años en el extranjero. Y decía que todo este tiempo hasta que llegue es un “tiempo de espera” que la llena de alegría, y sólo pensar en la llegada de su hijo la colma de contento; y ¿cómo manifiesta la ilusión por la espera? preparándolo todo: ya piensa en las comida que más le gustan a su hijo, limpiar el dormitorio, decorar la casa con motivos navideños, etc.

Para nuestra comunidad parroquial debería ser lo mismo, el Adviento es un tiempo que nos debería llevar a “avivar la espera” en Nuestro Señor Jesús, y prepararnos interiormente de forma activa para acogerle en el corazón.

La liturgia nos propone dos figuras que nos ayudan a meditar estas dos actitudes: son María y Juan el Bautista.

María es la figura de la espera. Es la mujer paciente que esperó el cumplimiento de la Promesa. María es la mujer llena de esperanza. A pesar de las dificultades que pudo experimentar según nos cuenta el evangelio, ella no dejó de esperar, la paciencia era su virtud. ¿Dónde pongo la esperanza? ¿Soy paciente esperando que el Señor se va a manifestar en mi vida? ¿Intento poner mi vida y circunstancias en manos de Dios? Pidámosle al Señor, por intercesión de María, que nos avive la esperanza. Sólo una actitud activa de búsqueda me capacita para verle actuar en mi vida a través de los acontecimientos.

Juan el Bautista es la figura de la preparación activa. Proclamaba “preparad el camino a la llegada del Señor”. Su vida fue precursora de la de Jesús. Su vida fue un preparar el camino para el que había de venir, el encuentro personal con Jesús. El grita: “Allanar los senderos”. Animaba a los demás a preparase. Cuando anunciaba la conversión no hacía más que anunciar que llegaba un tiempo propicio para algo nuevo… pero que esto nuevo sólo se captaría desde un corazón renovado, desde unos ojos nuevos… un ejemplo de cambio es: si sólo espero a Dios en lo bueno, pero acontece algo negativo en mi vida, no tendré ojos para reconocerle en esa situación menos favorable. La lectura será siempre el castigo, ¿por qué esto?

Por eso una espera activa implica la preparación.

REFLECTION Sunday´s Gospel



3rd Sunday Advent A (12 Dec 2010)
Fr James McTavish, FMVD

“Are you the one who is to come, or should we look for another?”

To be disappointed is a common experience in life. It can happen because something or someone fails to meet our expectations. We can be disappointed when our boss fails to meet our expectations and the person or the way they work ‘is not what I expected.’ Somehow we have our criteria, standards and we can even say our bias and slight prejudice. In this light it is amazing the question of John the Baptist to Jesus today in the gospel of the third Sunday of Advent “Are you the one who is to come, or should we look for another?” (See Matt 11,2-11). Should we expect someone else or is this it, are you the real McCoy, is that it?

We invited our parish priest who is Filipino to our house for lunch. We cooked some pasta and afterwards served some Italian coffee. As it is expresso we served it in a small cup. When he saw how little the quantity was he asked “Is that it?” He was expecting more! John the Baptist was expecting more. He had been preaching hell fire and damnation, brood of vipers, repent and all that. Then comes Jesus in his public ministry, eating meals with sinners, forgiving and spreading the mercy of God. Jesus brought fire, but not a destructive fire, not a fire of vengeance or anger but the fire of a heart burning in love with humanity. Jesus himself said “I have come to bring fire to the earth and how I wish it was already blazing!” (Lk 12,49). The sinner is not burnt up instead Christ himself is the living holocaust of love. One Saint from the 4th century, St Ephrem the Syrian, a poet theologian recognized the presence of the fire of God’s love in the Eucharistic species "In your bread hides the Spirit who cannot be consumed; in your wine is the fire that cannot be swallowed. The Spirit in your bread, fire in your wine: behold a wonder heard from our lips... The fire came down with anger to destroy sinners, but the fire of grace descends on the bread and settles in it. Instead of the fire that destroyed man, we have consumed the fire in the bread and have been invigorated"

It is understandable perhaps the reaction of John the Baptist. He asked his question if Jesus was really the expected Messiah while John was still in prison and the evil King Herod was still in power. If this episode had been written by Hollywood, at least Herod would be taken out, John freed from prison and all would live happily ever after. In our lives too we experience situations of disappointment when things don’t quite work out. One teacher we know had prepared her class to meet the President. On the day they were to perform a song and dance number for him, some students had a protest and the President had to change his schedule. When we suffer and experience contradiction it seems to be an enemy of joy. We wonder how we can rejoice in the Lord when we feel sorrow for some of the situations in our lives.

How to find a deeper joy? In fact this Sunday is called “Gaudete Sunday” from the Latin word for joy. We are encouraged to be joyful because our salvation is near. The second reading from the letter of James reminds us to be patient - “Be patient, brothers and sisters, until the coming of the Lord. See how the farmer waits for the precious fruit of the earth, being patient with it until it receives the early and the late rains. You too must be patient. Make your hearts firm, because the coming of the Lord is at hand.” (See James 5, 7-10). When we are patient, and find a moment to take stock of the situations at hand we perhaps can get a glimpse of what God is actually doing.
When John questions Jesus, it is interesting how Jesus responds. Jesus says to the disciples of John ““Go and tell John what you hear and see: the blind regain their sight, the lame walk, lepers are cleansed, the deaf hear, the dead are raised, and the poor have the good news proclaimed to them. And blessed is the one who takes no offense at me.” There are many signs that God is working, that the Messiah is really here to save. Do we notice them? We don’t know what to do, we are blind, then the light comes. We find ourselves stubborn and little by little we start to hear oour conscience talking to us. A situation of hopelessness, all seems dead and lo and behold the person picks themselves up and starts to walk again. There is a song is Spanish – “don’t just give me a new world, but give me new eyes to see,” eyes of faith, ears that can listen.

In the busy-ness of Christmas we are to also find time to be in silence and listen to the Word of God. One busy businesswoman came to our house yesterday for prayer. After she was so thankful as she received clarity and so much joy. Prayer is fruitful as the prophet Isaiah tells us in the first reading today “The desert and the parched land will exult; the steppe will rejoice and bloom. They will bloom with abundant flowers, and rejoice with joyful song.” (See Isaiah 35, 1-6a, 10). Joy is a fruit of the Holy Spirit. Celebrations can be organized but not joy (Verbum Domini 123).

John the Baptist had to be open to that experience of conversion. In the words of one psychotherapist, Eugen Drewermann, “Here is a man, John the Baptist, who tied himself to a way of hoping, a yearning for the future and of proclaiming this future in the name of God, and then, when this promised future finally came, it looked completely different from what he expected. Indeed, it was hardly recognizable. This happens to us and our expectations too. Do we have the power then to once again change ourselves, from law to grace, from morality to understanding, from human striving to simple being? ...What John wanted to pass, but entirely from within. It is not whipped into being with the rod of fear; instead, it grows out of the power of a milder climate”
Let us be open in this season of patient waiting. The Messiah is coming. He will fulfil all our expectations. Amen.

5 dic. 2010

2º Domingo de Adviento

La Acedía: Anestesia espiritual
(P. Luis J. Tamayo)
Mateo 3, 1-12: “Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» 
Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: «Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor…»
El evangelio de hoy no nos debiera dejar igual, no nos debiera dejar sin zarandear nuestra adormilada fe. El mensaje es claro: Convertíos… Una voz grita: Preparad el camino al Señor!
¿Por qué esta sacudida a nuestra fe en este tiempo cerca de la Navidad? Aún recuerdo, cuando el año pasado me hicieron una colonoscopía, me tuvieron que sedar con anestesia. Una vez acabada la prueba, estaba en la camilla… estaba aún bajo los efectos de la anestesia, pero no reaccionaba, tenía los ojos abiertos y veía como la enfermera me agitaba y zarandeaba… despierte!! Pero seguía como ausente.
En la vida de la fe muchas veces vivimos adormilados, como sedados, con los ojos abiertos pero ausentes, sin llegar a sentir en profundidad lo que acontece a nuestro alrededor. La realidad de la vida, las circunstancias, el encuentro con una persona, un evento familiar, son cosas que nos pasan casi por encima pero apenas nos afectan la vida profundamente. En la vida de fe es casi igual, muchas veces nos acusan a los cristianos de convertimos en consumidores de actos religiosos como si eso nos fuera a salvar… esto es lo que vivían los fariseos en el tiempo de Juan el Bautista… se justificaban en que ya cumplían con lo establecido… si ya voy al templo, si ya soy bueno, si no hago mal a nadie… y ahí se queda todo.
Este ejemplo que os contaba entre la similitud de la sedación del cuerpo con la sedación del alma, ya en el siglo IV lo describió San Efrén:
“Velad, pues cuando el cuerpo duerme, es la naturaleza la que nos domina; y nuestra naturaleza no está regida por la voluntad, sino por los impulsos de la naturaleza. Y cuando reina sobre el alma un pesado sopor es el enemigo quien domina el alma. Se adueña del cuerpo la fuerza de la naturaleza, y del alma el enemigo.”
Cuando el cuerpo duerme es la naturaleza y no la voluntad la que domina el cuerpo.. por eso uno ronca y no lo controla con la voluntad. Lo mismo cuando el alma tiene un pesado sopor, es el enemigo, el mal espíritu el que domina el alma. Por eso necesitamos ser zarandeados: convertíos!! Preparad el camino al Señor!!
No se si habréis oído alguna vez, pero el Catecismo de la Iglesia (n.2732) habla de la acedía como una de las tentaciones de la oración y la vida espiritual. Acedía significa aspereza en la sensibilidad, falta de gusto por las cosas espirituales, pereza espiritual, incluso repudio por las cosas de Dios. Los síntomas son el desánimo, la pesadez, el cansancio, la falta de ilusión, la vida deja de tener sentido, incluso pudiendo llegar a la ansiedad. (Los Maestros espirituales del oriente cristiano la califican como una enfermedad del espíritu). El catecismo habla de la causa y dice: “Los Maestros espirituales entienden por ella una forma de aspereza en la vida de fe debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia.”
Es muy importante saber la existencia de esta pasión de la carne llamada acedía (peor que la pereza espiritual), pues esta pasión nos aleja de los caminos del espíritu, y el mal espíritu intenta impedir en nosotros cualquier crecimiento en la vida espiritual, viendo todo lo que tenga relación con Dios como algo imposible de realizar.
Los grandes santos y maestros espirituales hablan de que la única terapia contra la acedía es la perseverancia en la lucha contra éste desánimo o dejadez espiritual. No se escapa a la tentación de la acedía huyendo de ella, sino enfrentándose a ella.
Ahora, entendemos como este tiempo en este tiempo de Adviento cobra todo sentido la invitación a estar alerta, mantenerse despierto, preparar los caminos: es el Señor Dios quien viene y no podemos estar dormidos.
Como preparación a la Navidad, os propongo una invitación que leí a hacer nuestra la Corona de Adviento. Puede ser real o imaginativa, podemos hacerla en solitario o en familia.
Os propongo recorrer el camino del Adviento en las cuatro semanas. La primera ya la dejamos atrás. Ahora se trata de que durante las tres siguiente semanas de Adviento trabajemos de forma preferente tres actitudes, una por semana. Es una buena manera de preparar nuestras vidas y dejar toda pereza a un lado.
Así, podríamos concentrarnos en esta segunda semana de adviento (desde el domingo 5 al 11 de diciembre), en la Acción de gracias: valorar esas pequeñas grandes cosas que damos por asumidas en nuestra vida, en la convivencia diaria, con nuestra pareja, con nuestros padres, con nuestros hijos, con los compañeros, con los amigos… y dar gracias por todas ellas. La acción de gracias es una forma sencilla de oración, de despertar a la fe, pues alienta el corazón, refuerza lo positivo de la vida, te pone delante de Aquel a quien agradeces lo que te da, el agradecimiento te hace sentir muy amado.
En la tercera semana (del 12 al 18 de diciembre), pondríamos el foco en la Paz: empezando por estar en paz con nosotros mismos y llevando esa paz y esa serenidad a los ambientes en los que nos movemos. Y finalizaríamos con la cuarta semana (del 19 al 24 de diciembre) con la Alegría cristiana.
No es una mala hoja de ruta para incorporarla a nuestra vida y, desde luego, no es una mala forma de preparar el camino al Señor.
La Acogida de la semana pasada, la Acción de gracias, la Paz y la Alegría serán las velas simbólicas (si queréis, también reales) que iremos encendiendo en estas cuatro semanas. Nosotros pondremos la mecha con nuestra actitud. La cera inagotable nos la garantiza Dios mismo. Y la llama que consigamos mantener encendida será la esperanza que ilumine nuestro camino y el de los demás en este tiempo hacia la Navidad. ¡Feliz Adviento! Pongámonos en camino…

3 dic. 2010

REFLECTION Sunday´s Gospel


2nd Sunday of Advent (Dec 5, 2010)
Fr James McTavish, FMVD

You brood of vipers!

There was a lion in the zoo, lying on its back, paws in the air, hoping to be fed or at least for its belly to be tickled. In the zoo he had become domesticated and had forgotten what it means to be a lion. The zoo guide was telling the crowds that this was a lion. A little boy contested “This is not a lion! This is a big pussy cat.” In an instant the zoo guide and the little boy were transported to the jungles of Sumatra. They heard a roar and on turning saw a huge lion bounding towards them. “Now that is a lion!” said the little boy excitedly!

This Christmas, Jesus is coming to remind us what it means to be human! We can say that we are only human but against what standards do we measure our humanity? God became man to remind us what it really means to be human.

We need to prepare our lives for the coming of the Lord. Two prophets help us in this week’s readings to prepare the way– Isaiah and John the Baptist. Isaiah tell us who the Messiah will be (see Isaiah 11,1-10); “The spirit of the LORD shall rest upon him: a spirit of wisdom and of understanding, a spirit of counsel and of strength, a spirit of knowledge and of fear of the LORD, and his delight shall be the fear of the LORD.” This is the traditional source for the 7 gifts of the Holy Spirit. He also tells us that he will not judge by appearances or decide by hearsay. This week someone was telling me about a person. I kind of made up my mind about them without knowing them and was reminded that we should not judge by hearsay.

The prophet Isaiah then gives a vision of cosmic harmony; “Then the wolf shall be a guest of the lamb, and the leopard shall lie down with the kid; the calf and the young lion shall browse together, with a little child to guide them. The cow and the bear shall be neighbours, together their young shall rest; the lion shall eat hay like the ox. The baby shall play by the cobra’s den, and the child lay his hand on the adder’s lair.” Here we have seven pairs (seven is number of fullness) who would never normally be together such as the wolf and the lamb. It is a vision of opposites living together in harmony, “with a little child to guide them.” If Jesus is the centre of our family and community there is harmony. Opposites can live together and differences can mean diversity not division.

There are aspects in us which prevent us from living in peace and harmony together. The first word of John the Baptist today is “Repent.” The greek root is metanoia, which means transform your mind or change your way of thinking. Many Saints have said “Change yourself and you change the world.” What would you like to change in you? This helps us to have a more dynamic view of human nature, not to think we are fixed, static and immobile but actually we can change, we can grow. It is interesting that people come to John the Baptist from Jerusalem, all Judea, and the whole region around the Jordan. It is like ever increasing circles of influence. Those who were going out to John the Baptist were those who acknowledged their sins. The humble recognition of our sins has far reaching consequences in our families, in the society and in the whole Body of Christ.

John the Baptist then has a go at the Pharisees and the Sadducees. He calls them a “brood of vipers”! Why? Somehow they are resting on their religious laurels, relying on the fact that they have Abraham as their Father. This can help us avoid being complacent, just relying on the fact that we are Catholic, or so called good people. We are reminded not to be presumptuous. Presumption in a theological sense is a sin against hope. The Catechism of the Catholic Church explains “There are two kinds of presumption. Either man presumes upon his own capacities, (hoping to be able to save himself without help from on high), or he presumes upon God's almighty power or his mercy (hoping to obtain his forgiveness without conversion and glory without merit)” (CCC 2092).

St Bernadette of Lourdes took to heart the words of the gospel today – “take the axe to the root of the tree,” applying it to root out pride. The word root reminds us to be radical. Radical in the sense of going to the root of the cause. To root out all that blocks the coming of the Lord in our lives. Not to be presumptuous! But to remember to put at least the same attention into preparing our hearts as we will into the Christmas decorations, lights and turkey! The prophets Isaiah and John the Baptist can help us. As it says in the second reading today; “For whatever was written previously was written for our instruction, that by endurance and by the encouragement of the scriptures we might have hope.” Let us persevere in our humble efforts to prepare the Way of the Lord! Amen.