15 may 2009

15 de Mayo: Fiesta de San Isidro labrador

San Isidro labrador

La Iglesia de Madrid encuentra en San Isidro labrador un ejemplo de santidad para todos los padres de familia. Isidro no es ni sacerdote ni religioso, es un hombre sencillo, como cualquier hombre de la calle. El fue un campesino que vive casi noventa años sembrando la santidad en el trabajo y en la familia.

San Isidro no solo trabaja y siembra alrededor de las tierras de Madrid, sino que con su vida siembra su amor por Jesús y los valores del Evangelio. 

De una forma u otra todos somos labradores en la viña del Señor. La pregunta es: yo ¿qué siembro a mi alrededor? Trigo o cizaña? Odio o amor? Positividad o negatividad? La santidad de cualquier hombre o mujer se mide por el amor que siembra. San Isidro, cuentan la historia de Madrid, sembró el amor. 

Esta es la invitación del evangelio de hoy (Jn15, 12-17): No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. Así nos mira Jesús y nos dice “yo os he elegido para trabajar en mi Iglesia y sembrando amor deis fruto. 

Cuenta la historia como San Isidro sembraba el fruto del amor en medio de la envidia y la codicia: Dicen que un rico labrador le encarga de cultivar sus fincas, e Isidro lo hace con gran ejemplo de trabajo y constancia. 

Era costumbre en Castilla que el señor entregase como salario a sus criados unas parcelas de tierra, el pegujal (una pequeña porción de tierra). Isidro trabajando su pegujal, logró una cosecha de cuantioso grano. El amo, movido por la envidia y la avaricia, le reclamó el grano. Isidro calmó las iras del dueño diciéndole: "Tomad, señor, todo el grano. Yo me quedaré con la paja". Y le dio generosamente el grano acumulado. El asombro fue que tiempo después, el poco grano de trigo que entre la paja le había quedado, se multiplicó milagrosamente con admiración de todos. 

Isidro sembró los campos de Madrid, pero no solo de trigo, sino de amor de Dios. Esta es la lección y la invitación de Dios para nosotros: Sembrar amor, generosidad, reconciliación, perdón en la familia, en el trabajo, en la parroquia, etc. Pidamos la intercesión de San Isidro para que nos ayude a ser sembradores del evangelio.

No hay comentarios: