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28 mar 2013

Jueves Santo: Amor en delantal

"Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el extremo".
Es fácil decir "te quiero"; pero es más difícil ser fiel al amor y demostrar el amor.

¿Cómo dijo Jesús, "te quiero"? ¿Cómo nos demostró Jesús su amor?

El amor no puede morir mil veces pero Jesús muere cada día, cada hora, muere en el altar. Este es el amor que se hace Eucaristía.

En su última cena, en aquel primer Jueves Santo, Jesús dijo:

Me voy, pero quiero quedarme. Y se fue. Y también se quedó.

Os dejo, pero quiero permanecer con vosotros. Y nos dejó. Y se quedó con nosotros.

No me veréis, pero quiero dejaros mi verdadera presencia. ¿Cómo? "Esto es mi cuerpo… Esta es mi sangre"…

En su ausencia, nos dejó su presencia real. La Eucaristía no es un regalo de una sola cara. Exige una respuesta. El amor llama al amor. La Eucaristía es un intercambio. Y nuestra respuesta tiene que ser la de un intercambio de amor.

Jueves Santo.
¿Cómo dijo Jesús, "te quiero"? ¿Cómo nos demostró su amor?
El amor se pone el delantal y lava los pies.

Lo que Jesús hace humildemente aquella noche es símbolo de lo que hará al día siguiente en el Calvario por todos los que ama.
"¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?"
Cuando me llamasteis, yo no me hice el sordo.

Cuando seguisteis vuestro propio camino,. yo os esperé.

Cuando dudasteis de mi, yo no os rechacé.
"¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?"
En un tiempo en el que el poder cuenta, yo vine a vosotros como niño.

En un mundo de fuerza y violencia, yo me hice el menor entre vosotros.

En un mundo en el que el dinero habla, yo os hablé como un pobre.

En un mundo en el que todos pisotean a los demás para trepar, yo os lavé los pies.
"¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?"

Vosotros buscáis expertos para la liberación, yo traigo una sabiduría diferente.

Vosotros ponéis vuestra confianza en un gobierno fuerte, yo vine como servidor.

Vosotros creéis en almacenar y guardar, yo me desprendí de todo.

Vosotros trabajáis mucho para comer y beber, yo os alimenté sin cobrar nada.

Vosotros derramáis la sangre del hermano para salvaros, yo derramé mi sangre para salvar a mi pueblo.
"¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
Vosotros me llamáis Señor y Maestro … Os he dado ejemplo. Haced lo mismo.

Jueves Santo. Amor en delantal, amor en acción, amor para siempre.

21 abr 2011

Jueves Santo

Yo también he sido Judas en algunas ocasiones

Judas aparece en los tres relatos evangélicos de los días previos al Jueves santo, día del amor fraterno -lunes, martes y miércoles-; y no como protagonista, sino en el trasfondo, en contrapunto, descolocado.

1. Judas en casa de Lázaro, Marta y María, en la cena que le ofrecen a Jesús estos tres amigos por el don de la resurrección. Desentona, porque no ha captado que en torno a Jesús todo es gratitud y gratuidad, y hasta el relato de una mujer secando con sus cabellos los pies de su amigo y derramando perfume sobre él se le escapa.

Hay quienes en la Iglesia sólo quieren “gestos útiles y prácticos”, que reporten beneficios (en número y seguidores, en ruido y bullicios, en obras de misericordia reconocidas…). La entrega amorosa de cada día parece que no tiene sentido. Sólo lo que brota del amor tiene sentido en la Iglesia. Para mí, los cientos de miles de cristianos que lavan los pies de Jesús en los pobres del mundo, llena “toda la casa” (la Iglesia) de un extraordinario olor. Lo percibo, lo siento, lo veo, me estimula a dar todo lo que tengo.

2. Judas en la cena de Jesús. Cena que el Maestro ha preparado primorosamente, sin que se le escape un detalle. Lo ha hecho él personalmente, sin delegaciones ni normas preestablecidas en los rituales. Es una cena para amigos y se va a dar él mismo en ella, totalmente: eso es la eucaristía. Pero Judas sólo participa en el ritual, está ausente, sólo el tiempo justo, tiene cosas que hacer, y desaparece sin haberse enterado de lo que ha sucedido. Otros asuntos, en los que tiene puesta su atención, le reclaman. La cena pascual no le ha servido de nada: ni le ha sorprendido, con sus maravillosos detalles, ni le ha cambiado, porque, en realidad, no estaba atento ni sentía necesidad de cambiar.

3. Judas en el relato de la Pasión: traidor decepcionado. Jesús no ha respondido a sus expectativas. Utiliza el beso para señalar a Jesús. Especialista en conducta equívocas, aparentemente buenas, pero dañinas. Obra en la noche, se hace seguir de correveydiles a sueldo, de oportunistas y “mandados”; en realidad es utilizado. Su fin es la frustración, el autoaniquilamiento, la desesperación y la muerte en soledad.

Por eso me da pena Judas. Yo también he sido Judas en algunas ocasiones. Todos podemos reconocernos a veces en Judas. Hay algunos Judas entre nosotros.

Judas no comprende lo gratuito y todo lo quiere justificable. Judas siempre tienen algo más importante que hacer que estar con Jesús y agradecerle su cena, disfrutando de una agradable sobremesa en compañía de los demás.