30 mar 2013

Vigilia Pascual: sin temor a amar


Dichosos los ojos que ven, lo que nosotros estamos viendo, y los oídos que oyen , lo que nosotros estamos oyendo, porque podemos gritar y cantar y saltar, y alabar a Dios, por su victoria sobre todo lo que oprime, lo que encadena y lo que esclaviza a la humanidad. Desde el origen hemos escuchado en este precioso resumen de la historia de la salvación como Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Yo hoy me siento como si mis amigos, en mi cumpleaños, o el día de mi boda, me han preparado con un cañón y un ordenador portátil, y sin yo saberlo le han ido pidiendo a la gente de mi familia, a mis amigos, por internet, y han logrado fotos más desde pequeñito, las ecografías, fotos de mi madre embarazada, y han hecho un power point con la historia de mi vida. Y emocionado, agradecido reconozco que el camino de mi vida tiene dirección, tiene sentido. Soy capaz de reconciliar las piezas que a veces estaban sueltas en mi rompecabezas personal, y puedo gritar que mi vida es maravillosa.

La fe en el resucitado, da unas claves muy útiles para entender la vida humana. Sin algo que explique todo lo que pasa en nuestras vidas y en el mundo en general, la vida se vuelve absurda. Muchos interrogantes invaden nuestra mente y nuestro corazón. Porque tanto dolor. Porque tantas lágrimas derramadas. Porque la muerte, la enfermedad, el pecado, la desdicha. Me imagino que cuando regreso el hijo prodigo, destrozado y sangrantes los pies a casa de su Padre, también tendría muchas preguntas que hacerse a sí mismo, incluso algún reproche a su Padre. Papa ¿por qué me dejaste marchar? ¿Cómo eres tan inconsciente que me diste tanta pasta? ¿Por qué no me lo has prohibido papa? Cómo somos tan orgullosos somos incapaces de reconocer que nosotros tenemos la culpa de algo. Y seguro que el hijo no entendió que lo vivido era necesario. “Tengo por bien reído lo reído, y por bien llorado lo llorado. Porque al final del tiempo he descubierto. Que lo que el árbol tiene de florido, le viene de lo que tiene sepultado”.

Ese misterio de la libertad del hombre, que es la causa principal de tantos errores, de tantas caídas, del pecado y de la muerte. Ese misterio de la libertad, es un elemento imprescindible para que el amor crezca. Sólo desde la libertad el amor germina. Sólo desde entender que Dios nos ama porque quiere, como que nosotros amamos porque queremos. Sólo desde el querer, se vive de verdad. No estamos diseñados para responder a unos instintos, a una programación. No somos sistemas informáticos. Somos esa locura tan amada que es la de ser interlocutores válidos de Dios.
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre al diálogo con Dios. El hombre existe pura y simplemente por el amor de Dios que nos creo, y por el amor de Dios que nos sostiene. Y llega a la plenitud de la verdad, cuando se entrega confiadamente a su creador. Libre y conscientemente.

Que grande que en una noche como está, viendo el video de nuestra vida, reconociendo todo el amor derramado a lo largo de mis años, nos salga una respuesta de gratitud. Me comprometo a vivir sin miedos. Si tu Señor me has quitado la venda d los ojos, me has devuelto la dignidad que mis temores había perdido. Yo que me he pasado un montón de años de mi vida escondiendo mis talentos, comparándome con los demás. Envidioso, iracundo, compitiendo, explotando, engañando, mintiendo. Yo que hasta ahora he vivido como un ignorante, quiero transformar, toda la energía invertida en la maldad, y al quiero invertir en el amor. En una vivencia resucitada. Que se apoya en otro. Que confía en otro. Que siente que vivir no es conquistar. Es compartir. Es dialogar, es crear comunidad.

Toda la historia de la salvación en la biblia desemboca en este punto. En que María Magdalena, en que los discípulos de Emaús, en que Juan, Pedro, Santiago, se encuentran con Jesús, resucitado, y experimentan el perdón que salva. Jesús recorre toda la historia de la humanidad para decirle al corazón del hombre: NO TEMAS. Vivir sin miedo, sin cálculo, sin pensar, para mañana porque cada día trae su propio afán. No sólo afán, cada día trae su propia sorpresa, su propio regalo. No temas a envejecer, no temas al compromiso, no temas a dar la vida, no temas a la maternidad y a la paternidad. No temas a la muerte, que se convierte en el definitivo nacimiento. Vivir sin temor a ser feliz, sin temor a ser amados, sin temor a amar es el signo más fuerte de que Cristo está vivo. “Sabemos que pasamos de la muerte a la vida cuando amamos a los hermanos”. Por eso la noche de Pascua es una maravilla vivirla en comunidad. Para ver si nos enteramos un poco más de lo que nos ha sido lo grado. Es lento asimilar lo que Jesús nos ha conseguido., De hecho hay retrocesos. Hay dudas, hay vueltas a la vida de antes. Pero hay el firme compromiso personal y comunitario de recordarnos que en una noche como la de hoy nos hemos sentido profundamente amados, comprendiendo todos los pasos de mi vida, y sabiendo que eran necesarios para llegar hoy aquí, libres, pobres, muy amados.

No hay comentarios: